1991: Reflexiones sobre Arquitectura.

publicado a la‎(s)‎ 14 mar. 2011 10:12 por Reinaldo Togores Fernández   [ actualizado el 15 mar. 2016 11:05 ]
Este trabajo fue leído el 26 de abril de 1991 en el ciclo de conferencias organizado con motivo de la creación de la Sección de Diseño Ambiental de la Asociación de Artistas Plásticos que forma parte de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Es importante poner este escrito en su contexto temporal. Nuestra acción como arquitecto y diseñador siempre se caracterizó por el rechazo a lo que Joaquín Rallo definió como la 'tendencia pragmática, positivista, tecnocrática, seudoracionalista, sin mayor base conceptual o intencionalidad estética,' que desde principios de los '60 dominó en la industria cubana de la construcción.
La misma se apoyaba en las tecnologías de prefabricación pesada de la época de Jruschov financiadas por la URSS. Pero ya en 1991 se vislumbraba el fin de todo aquello. Los tratados comerciales firmados a fines de 1990 acabaron con los precios inflados que los soviéticos pagaban por el azúcar cubano. Y el 26 de diciembre de 1991, justo al cumplirse ocho meses de leído este trabajo desapareció formalmente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Ese futuro ya entonces previsible nos llevó a concluir afirmando que:
La economía puede obligarnos a soluciones muy alejadas del drama de las 'altas tecnologías' transformadoras del entorno. Sobre todo hoy, que despertamos a la dura realidad para comprender que no es posible continuar con el despilfarro de recursos que ellas implican. Se trata del acero, del cemento, del combustible, de los equipos y piezas de repuesto que, o ya no podemos seguir importando o que pudiéramos emplear con más provecho en otros empeños. Dando la espalda a los viejos mitos ya desacreditados se hace necesario redescubrir nuestro único recurso siempre renovado: la voluntad de trabajo de nuestros hombres y mujeres. Voluntad que hallará su camino en la solución otra. La que se imponga como hecho cultural significativo no obstante el uso de los mismos materiales, padeciendo las mismas escaseces y a contramano de toda una misma jerarquía burocrática, siempre dispuesta a prevenir lo inusitado.
Dibujo de Rafael Fornés