1967: Grantierra.

por Reinaldo N. Togores

Arquitecto Nelson Martínez (1967)





A la memoria de Nelson Martínez.


En el libro 500 años de construcciones en Cuba, escrito por Juan de las Cuevas Toraya por encargo del Ministerio de la Construcción cubano y editado por la Editorial Chavín de Madrid en 2001, se incluye una breve reseña de una de mis obras de juventud. Se trata del pueblo más oriental de la isla, levantado en un paraje entonces casi inaccesible. Et texto en cuestión dice:
A unos 12 Km de Punta de Maisí, se encuentra el caserío de La Máquina,en ese entonces separado de la civilización por abruptos caminos de montaña,más aptos para arrias de mulos que para vehículos. En el año 1966 llegó la Revolución para construir el poblado con casas de mampostería y además 9 Internados de Montaña y 8 Círculos Infantiles en la zona.
Para construir las viviendas se montó una planta "Sandino" bajo una nave de guano, donde 14 compañeros la hacían producir a su máxima capacidad, una vivienda por día. Las viviendas de 2 habitaciones tienen un área de 8.32 x 6.24 metros y las de 3 habitaciones, 9.36 x 6.24, cuentan además con portal, sala-comedor, cocina y patio de servicio, con techo de asbesto cemento, pisos de cemento y carpintería española.
El proyecto del poblado fue del arquitecto R.Togores y el arquitecto Nelson Hernández se responsabilizó con las obras de alcantarillado y un acueducto que desde el río Maya a cinco Km, sorteando abismos llevó el agua a La Máquina,hasta un tanque a 81 metros sobre el nivel de captación. Este es de ladrillos con refuerzo de zunchos de acero y revestimiento de hormigón y tiene una capacidad de 50 mil galones.
Las obras las realizó la Unidad "Manuel Fuentes Borges" de Baracoa, bajo la dirección técnica del arquitecto Emilio Eleaga y como responsable de obra José Millet.
Este pueblo fue uno de los muchos que durante esos años construimos en los lugares más remotos, primero en la provincia de Camagüey y más tarde como jefe del Grupo de Proyectos de la Delegación Oriente-Sur del Viceministerio de Viviendas. Todavía conservo una vieja foto como recuerdo de aquellos tiempos. Nuestra sede estaba en una de las vías de acceso a la ciudad, en una zona un un tanto desfavorecida, frente a un bar en el que una Victrola tocaba sin parar boleros de Toña La Negra. Y a un chiringuito donde se podían tomar los mejores batidos de papaya o sapote, siempre que el cliente aportara su latica de leche condensada, para entonces ya racionada.
La foto nos incluye a nosotros, los fundadores: dos arquitectos, Nelson Martínez y yo mismo; cuatro ingenieros técnicos: Nelson Hernández (a quien Cuevas aparentemente confunde con Nelson Martínez, al atribuirle el título de arquitecto), Juan Díaz, Collazo y Leonides. Como administrador, Pablo Navarro, Nancy como secretaria, Paquito como chofer y como músico para animar todas nuestras celebraciones y por último Homero, que se ocupaba de todo lo demás. Más tarde tuvimos proyectistas y dibujantes. Pero al principio todo el mundo tenía que dibujar sus propios planos. Nada de mirar el reloj para ver si era hora de irse a casa ...


Grantierra es única debido a su ubicación, pero era sólo uno de las muchos pueblos rurales que diseñamos entonces. Estas casas se construían utilizando un ingenioso sistema constructivo que el arquitecto José Novoa, un pionero de la construcción prefabricada en Cuba, había diseñado para la construcción de paredes. Este sistema era particularmente adecuado, ya que no requiere equipo especial y utiliza muy poco acero. Se basa en el análisis de factores tales como el peso apropiado para el montaje a mano y la anchura máxima del panel que no requiriera de refuerzo debido a la retracción. Eso condujo a un curioso módulo de 1,04 metros para el espaciamiento de las esbeltas columnas de 0,11 x 0,11 m. Las losas de techo eran monolíticas, fundidas in situ utilizando encofrados modulares reutilizables. Este sistema, combinado con una organización de obra bien estudiada y cronometrada aseguró a Novoa, antes de 1959, un papel de liderazgo en el mercado de la vivienda asequible, incluyendo muchas de las segundas residencias que empezaban a levantarse en las playas del este de La Habana.
El vídeo que aparece a continuación1 proporciona una buena idea del sistema y la astucia de los recursos empleados. Las perspectivas corresponden a proyectos llevados a cabo por el propio a Novoa en los años '50.

Novoa expuso sus puntos de vista al respecto en el Congreso de Arquitectos celebrado en La Habana en 1948.
Este campo, abandonado por los arquitectos por ser poco remunerativo, fue el campo al que dedicamos todos nuestros esfuerzos y toda nuestra vida. Era necesario hacer una casa buena, económica y segura y como factor decisivo de economía debía hacerse con una gran rapidez. Así surgió en nosotros la idea de la casa prefabricada... así hicimos la primera casa que fue terminada días antes del ciclón del año 26 y que hoy día [1948] se conserva en perfectas condiciones.
Novoa se unió a los planes de construcción del gobierno revolucionario hasta principios de los '60 cuando su contrato fue rescindido 2 y su sistema constructivo pasó a manos del Estado llamándose desde entonces Sistema Sandino. Otros elementos prefabricados destinados a su uso en los cimientos y techos, donde se experimentaron varios diseños de losas plegadas, se añadieron al sistema original. Con este sistema, fueron construidas tanto viviendas como escuelas y otros edificios de carácter social y administrativo en zonas rurales.
Las siguientes imágenes son de una exposición de nuestro trabajo, organizado en la sede de nuestro grupo como una de las actividades de las Brigadas Técnicas Juveniles. Que éramos entonces jóvenes...


Proyecto de 15 viviendas en la granja colectiva Iván Rodríguez en Vilorio. Diseño de María Teresa Muñiz Riva.
Reportaje sobre la exposición, que publicó la prensa local.


Notas:
  1. Este vídeo está tomado del documental propagandístico del gobierno de Cuba Adelante Cubanos (1959), disponible en:archive.org/details/Adelante1959.
  2. De las Cuevas describe este episodio de la siguiente manera:
    Raquel Pérez, Ministra de Bienestar Social, solicitó ayuda al compañero Osmany Cienfuegos y éste situó al frente de la obra al arquitecto recién graduado, Gonzalo de Quesada, quien inmediatamente comenzó a chocar con Novoa y su personal. Ante esa situación se determinó escoger personal recién licenciado del Ejército Rebelde, infiltrárselos a Novoa como trabajadores, con chapillas y vestimenta de indigentes y situarlos al lado de sus técnicos en los distintos frentes de trabajo: en la planta de prefabricado y en la construcción y montaje de las viviendas. A la semana se pudo tomar la decisión de rescindir el contrato, culminándose felizmente las obras por administración.