2018: EXPO ARQUITECTURA ESCOLAR EN REVOLUCIÓN

Apuntes al proyecto de la Vocacional Lenin.
Exposición en homenaje a Andrés Garrudo, Arquitecto de la Escuela Vocacional Lenin.
FÁBRICA DE ARTE CUBANO Calle 26 entre 11 y 13, Vedado · La Habana. Julio 2018.
Curaduría de Nguyen Rodríguez Barrera.

Las siguientes entrevistas a los Arquitectos Andrés Garrudo y Reinaldo Togores fueron publicadas en el programa de la exposición.

Conversaciones con Andrés Garrudo.
Arquitecto de la Escuela Vocacional Vladimir Ilich Lenin.

El proceso de apropiación y de reconocimiento que ocurre con los estudiantes de la Lenin es único. ¿Para un arquitecto que eso ocurra con su obra que significa?

Para mi es fundamental. Para mi eso es una satisfacción increíble. Para mi eso es el colmo de la satisfacción de un arquitecto. Eso es complacer al cliente.

En este caso era diferente pues el encargo no lo hacían exactamente quienes iban a vivir los espacios de la escuela.

El proyecto primero me pareció una barbaridad una ciudad escolar. Cuando vi el programa con Reina y ella me explico una sesión tras otra me pareció maravilloso para alumnos becados. Este concepto de becado se manejaba antes de la Revolución con los alumnos internos. Pero los alumnos internos eran a tiempo completo. Por ejemplo, en los colegios religiosos normalmente era un mes dentro y un fin de semana de salida, igual para muchachos y muchachas. Yo había estudiado en un colegio religioso. que tenía un patio cerrado con unas paredes, donde jugábamos canchas y se formaba (pito, fila y al aula). En el comedor no se podía hablar, había toda una disciplina. En eso me eduque, pero me fui a los 15 años para el Instituto y allí el ambiente era distinto éramos hembras y varones no llevábamos uniforme y además íbamos a clases si queríamos. Partiendo de ese concepto de mi experiencia de vida como adolescente, me di cuenta que en esa etapa generalmente encuentras tus primeros amigos. Entonces yo lo que traté fue hacer un escuela pensando en todo lo que viví en aquellos años y en lo que me habían enseñado los pedagogos, no podía ser un volumen solamente. Como me había dicho Herminio Almendros tenía que haber una comunicación directa. Un director de una escuela tenía que conocer a sus profesores. Esto en una escuela primaria era fundamental y una escuela de preuniversitario también. O sea, yo tenía que estar sensibilizado con esta relación. ¿Cómo lograba yo que no se perdieran en aquella ciudad escolar 4500 muchachos? Lo primero que me encontré fue lo siguiente. Como me habían dicho los pedagogos, los intereses de los muchachos de entre 12 y 15 años son distintos a los de los muchachos de 16, 17 y 18. Herminio Almendros me dijo que en esa edad (secundaria) las muchachas andan en grupo y los varones también. Ya en el preuniversitario empiezan los intereses distintos, ya han seleccionado una serie de amigos, empiezan a aparecer los noviecitos y todo ese tipo de cosas Entonces partí la Secundaria Básica y el Preuniversitario. Pasaba que la Secundaria Básica eran casi 3000 alumnos así que separé séptimo octavo, noveno y décimo, que iban a funcionar como un mismo bloque dentro de la escuela. Ahora, dentro de esta distribución, separé también las hembras y los varones unas delante y los otros detrás. Además, en las plantas bajas los salones de estudio, los salones que en aquel momento eran de recreación, los servicios sanitarios, la biblioteca... pero que todo dependiera como una unidad de aquel gran conjunto. Ya en el edificio docente, sí separarlos, y para eso introduje elementos de otro sistema como la escalera doble. Y el modelo de Secundaria Básica pues hizo el del Pre. O sea, lo fundamental era que aquel conjunto se fraccionara y que los alumnos se movieran en espacios agradables. Eso te lo daba inclusive el terreno y la orientación, los dormitorios al Este, los edificios docentes al Norte, había también una circunvalación ida y vuelta, además tenía el comedor (los de Secundaria iban a un comedor y los de Pre a otro) y las áreas de juego independientes, pero después tenían las piscinas en común. Entonces, en el Bloque Central concentré las áreas donde se realizarían las actividades en común para Secundaria y Pre, según estaba contemplado en el programa. Ahí tenían un dia círculo de interés, otro dia estaba el deporte (tenían para jugar básquet pelota, balompié) O sea, había momentos en que se reunían los de séptimo y los de octavo o los de Secundaria y los de Pre. Pero entonces, en la educación laboral iban a la fábrica o iban a la agricultura Es decir, todo era fraccionado, pero dentro de aquel gran conjunto y permitiendo la movilidad ¿Como? pues cada grado tenía su Plaza de Formación. Yo traté de hacer una escuela que fuera simpática, que uno la recordara con alegría, pero que además fuera distinta a los antiguos colegios religiosos como en el que yo había estudiado. Para eso tenían los patios, si estaban en las aulas podían ver el paisaje, podían transitar por la Plaza de Formación (una vez concluido el matutino) y pasear entre las plantas. Ir al Cine o al Gimnasio representaba la circulación por la escuela, moverse por sus espacios era como una ciudad escolar. Ese fue el fundamento.

Un buen ejemplo para entender cómo funciona una ciudad es lo dinámica de la Lenin, o sea, el único espacio real que los alumnos tienen en la escuela es su cama, su taquilla y su puesto dentro del aula, pero a su vez la escuela te da la capacidad de encontrar una serie de lugares contenedores de actividades. Y por ejemplo, hoy la ciudad no tiene esa capacidad por la calidad de sus espacios públicos. En ese sentido, ¿cuál cree usted que sea el impacto urbano que tuvo la Lenin?

Lo primero que tiene que hacer un arquitecto, así sea el cliente propietario de una vivienda, es lo que se llama programa arquitectónico, relación de espacios, organigrama, etc. pero tu tienes que saber qué es lo que quieres. Ahora ¿quien te da la tónica? el propietario. Lo que tienes es que conocer el programa.

Hay un elemento que es sumamente importante en todo el pensamiento de la escuela desde el punto de visto técnico y que se mantuvo como pauta para todas las escuelas: el tema ambiental, la importancia que se le dio a la ventilación y a la iluminación.

Esos eran principios elementales que adquirimos a lo largo de nuestra formación. Nosotros estamos en un país tropical, tenemos el sol que nos bate del oeste y necesitamos una ventilación cruzada. sea vivienda, aula, hospital, porque no tenemos petróleo. Cuando triunfó la Revolución yo llevaba 2 años graduado y me sensibilizó mucho escuchar a Herminio Almendros y a los pedagogos, así como estudiar para entender el funcionamiento de estas escuelas. Yo dominaba la técnica, sabía lo que el hombre quería.

Uno ve las fotos del momento inaugural y luego la de 20 o 30 arlos después, y parece una escuela diferente. Destaca el trabajo de los colores, la carpintería y la ambientación.

¿Cual era mi preocupación? Que la orientación Norte era muy plana (soo metros de fachada) porque todavía la orientación Sur tenía los pasillos Entonces entendí que debía hacer un estudio de colores. Lo primero que se me ocurrió fue empezar con azules, azules claros azules oscuros y así hasta llegar a los rojos. Luego empecé a concretar un poco más los azules y entraron los verdes y los naranjas. Hay como una secuencia, que es lo Interesante. Después empecé a meter los árboles a ver cómo se veía y ese tipo de cosas. La mancha roja que terminaría en amarillo (este es el dormitorio, los verdes entonces que seguían y más amanilo a medida que entraba en el Bloque Central. O sea, era una forma de darle animación a esa fachada porque todo no podía ser tan monótono. Cuando fueron a cambiar los colores me consultaron y yo les dije "no ven que esto es muy grande todas las fachadas son 500 metros planas, aquí hay que darle pintura distinta”. Sobre si volvería a la escuela ahora... En la inauguración, yo me senté cuando todo terminó a observar la escuela. ¡Era una cosa maravillosa! Gracias a Dios que yo pude hacer una obra así. Fue una satisfacción muy grande. Pero imagínate a tu primera novia, tu primer amor, imagínate que aquella muchacha tan linda de pronto el tiempo pasó y te la cambió por completo. Eso es lo que me pasa a mi con la Lenin.

Conversaciones con Reinaldo Togores.
Arquitecto de la Escuela Vocacional Máximo Gómez.

El proyecto de las vocacionales realizadas en el país es el resultado de un proceso de transformación en el tipo de escuela que comenzó en la década del 60. Pudiese explicar su visión de este proceso desde lo programático, y sus consecuencia en lo estructural, funcional y urbano. ¿Cómo se evoluciona de la escuela Republicana a la escuela de la Revolución?

Creo que hay dos paradigmas diferentes. Por una parte la escuela en el campo, las ESBEC, que corresponden más al pensamiento de Makarenko: "Esta educación será eficaz cuando se llegue al punto que el niño ejecute tareas desagradables pacientemente, sin quejas, y paralelamente con su crecimiento, adquiera una sensibilidad tal que el trabajo menos grato llegará a proporcionarle placer y se comprenda su utilidad social." Por otra parte, las escuelas de élite especializadas, donde se incluyen la Vocacionales. Estas escuelas de élite son necesarias, y aún más hoy. Creo que ha sido un gran error la desatención a que se han visto sometidas. En este segundo caso se trata de la democratización de los centros educativos privados que brindaban formación pagada de alta calidad. Estas escuelas durante la República también tenían internados, pues los alumnos no necesariamente vivirían en las inmediaciones de estos centros.

Según Roberto Segre: sin lugar a dudas, la organización de la educación en la década del setenta logró la expresión urbanística y arquitectónica más importante del sistema “comunista” cubano. Como protagonista del proceso cuál cree usted que es el gran aporte de la arquitectura educacional de los años 60 y 70 a la Arquitectura Cubana.

En aquellos tiempos estábamos muy influidos por la Arquitectura europea, Los que estuvimos a cargo de esos proyectos nos habíamos formado, al menos parcialmente, antes del '59. Y durante los primeros años después de esa fecha aún se recibía información actualizada sobre Arquitectura y otros temas culturales. Creo que las escuelas fueron un ejemplo de la tendencia que se conoció como "mat building". Una obra de esta tendencia que personalmente me influyó fue La Universidad para Berlín Oeste de Candilis, Josic y Woods (1963 - 1973) un "rasca-suelos" en oposición al rascacielos, en que "rampas y escaleras en lugar de ascensores conectan los diferentes niveles de piso; los espacios exteriores e interiores fluyen ininterrumpidamente del uno al otro; y los espacios públicos están integrados en la matriz de circulación". Nuestro aporte estuvo en la actualización de nuestra Arquitectura a los niveles de la vanguardia internacional.

Según María Victoria Zardoya la década del 60 es un momento de continuidades y rupturas para los jóvenes arquitectos que asumían ahora los nuevos encargos de proyecto y lo que eso conllevaba (nueva escala, nuevos sistemas constructivos, nuevos programas) Estableciendo esta comparación con la arquitectura cubana de antes del 59 que definiría usted como ruptura y que definiría como continuidad.

La frecuencia de los programas a que los arquitectos debíamos responder cambiaron. La casa individual prácticamente desapareció. Para la vivienda popular se impuso la tecnología importada de la era Jruschov, quizás justificada en su país de origen, pero a mi juicio totalmente arbitraria dadas las condiciones de nuestro país. En aquellos tiempos teníamos mano de obra abundante y calificada, cuando la prefabricación pesada se justificaba por la escasez de ese recurso. Y la mano de obra se sustituía por gasto en equipo pesado, acero y combustible del que carecíamos y que debía importarse. La vivienda popular pudo haber sido un programa estrella para nosotros en aquellos años, pero la creatividad fue ahogada por la rigidez de aquella tecnología foránea. El programa escolar al menos tuvo la fortuna de que, aunque usando elementos prefabricados, el sistema concebido en casa brindaba opciones de flexibilidad que permitió un ejercicio de creatividad ausente de otros programas. Y no estuvo exento de antecedentes en la Arquitectura republicana. Manolito Gutiérrez, con sus talleres construidos a partir de un sistema prefabricado para la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Villanueva fue uno de los precursores.

Se habla de un proceso de maduración en los diferentes proyectos de las escuelas vocacionales que empiezan con la Lenin y que termina con la Vocacional de Camagüey. Como explicaría usted este proceso.

Creo que en la Lenin tuvo prioridad la solución de problemas de carácter funcional. Garrudo no tuvo mucho tiempo para elaboraciones formales. Por mi parte, recibí el aspecto funcional ya resuelto y pude dedicar mas tiempo a plasmar algo que pudiera corresponder con lo aprendido de mi maestro Ricardo Porro. La Arquitectura como algo representativo. En este caso se trataba de una escuela dedicada al fomento de la Cultura y la Ciencia. Esto se reflejaría en la ubicación de los espacios a ellos dedicados, Biblioteca, Laboratorios, Museo, etc. en una posición central en torno a los cuales se desarrollaría el resto de los espacios docentes y de habitación. Estos elementos centrales se resaltan mediante elementos constructivos adicionales diseñados específicamente para esta obra. En esta escuela la integración con las artes plásticas formó parte de la concepción inicial del proyecto, aunque no se contaba con presupuesto para financiarla. Al final, no logramos la autorización para un mural de Raúl Martínez, para el cual se había dispuesto de una pared en la Biblioteca. Y la estatua de Máximo Gómez, que por su aspecto más convencional fue rápidamente admitida por las autoridades correspondientes, fue ejecutada por mi viejo amigo José Delarra de manera gratuita.

Andrés Garrudo, qué opinión le merece el trabajo que realizara en el ámbito de la arquitectura educacional de esta época y específicamente su trabajo en la escuela Vocacional Lenin.

Cuco fue además de amigo, un buen maestro durante nuestros años en el grupo de Construcciones Escolares. Su trabajo en la Lenin nos abrió un fecundo camino por el que transitamos después.

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