2010: Eliana Cárdenas, Cuba: 50 años de arquitectura.

Eliana Cárdenas Sánchez, en su primera y única visita a Barcelona en febrero del 2010, impartió la conferencia "Cuba:  50 años  de arquitectura" cuya  reseña  recoge  la  revista Visions de  la ETSAB en su número de noviembre de 2010. En esa conferencia Eliana Cárdenas abordó, con visión abarcadora, los valores y circunstancias que propiciaron la realización de obras representativas de la arquitectura cubana en el último medio siglo.
Este texto de Alexis C. Méndez y Joan Puebla resume los contenidos de dicha conferencia, que puede verse en su totalidad en el vídeo que incluimos más abajo.
Fuente: UPCommons. Portal del coneixement obert de la UPC

Cuba: 50 años de arquitectura.


Vídeo de la presentación. Fuente: UPCommons

Eliana Cárdenas. Foto: H. Duverger
Eliana Cárdenas nació en La Habana (1950) y falleció en Madrid (2010), días después de su conferencia “Cuba: 50 años de arquitectura”.
Arquitecto, Doctora en Ciencias Técnicas, Profesora Titular consultante e Investigadora Titular (La Habana, Facultad de Arquitectura [FAUH]) realizó proyectos urbanos y de rehabilitación del patrimonio. Dirigió la revista AU y fue autora de La arquitectura y el Urbanismo Contemporáneos; José Martí: Arquitectura y Paisaje Urbano; En la Búsqueda de una Arquitectura Nacional; Problemas de Teoría de la Arquitectura; Ciudad, Arquitectura e Identidad Cultural.
Junto a Roberto Segre publicó Crítica arquitectónica; Arte y arquitectura del barroco europeo y Arquitectura y urbanismo:América Latina y Cuba. A su deceso era profesora invitada de Artes y Letras de la UH, vicepresidenta del Docomomo-Cuba, miembro del ICOMOS y de la cátedra de Arquitectura vernácula Gonzalo de Cárdenas. Fue galardonada con los premios Ensayo Revista Plural (México, 1981); Ensayo Crítica Ambiental “Joaquín E. Weiss” (1988); Ensayo “Razón de ser”, Fundación Alejo Carpentier (1996) y el premio Investigación y Teoría (Federación Panamericana de Arquitectos. 2000). La foto fue tomada durante su estancia en Sevilla, en casa del Profesor Heriberto Duverger, pocos días antes de que Eliana falleciera.

UNA NUEVA CIUDAD

En 1958, José Luis Sert presenta un Plan director para La Habana, lo que, unido a la visita del arquitecto italiano Franco Albini y a la comunicación del este y el oeste de la ciudad por el nuevo túnel de la Bahía, impulsa el desarrollo de la unidad habitacional Camilo Cienfuegos (1959-1961), “una nueva ciudad dentro de la ciudad”.

Unidad habitacional Camilo Cienfuegos, F. Salinas, R. González Romero.

Fernando Salinas y Raúl González Romero aúnan en el proyecto las experiencias del momento, crean una tipología distintiva para los edificios bajos y altos, logran un equilibrio entre lo construido y el área verde, y entre los edificios de viviendas y los servicios, creando un conjunto prácticamente autosuficiente.

En esos años los proyectos para las escuelas de Artes plásticas, Danza, Música, Ballet y Artes Escénicas del Instituto Superior de Arte (ISA), llenan un vacío existente en la formación universitaria. Liderados por Ricardo Porro, en ellos participan dos arquitectos italianos, Víctor Garatti y Roberto Gottardi, llegados para, desde lo arquitectónico, compartir la nueva experiencia social cubana; con su impronta personal lograron un relevante conjunto.

R. Porro, Escuela de Artes Plásticas.

En las escuelas de Artes Plásticas y de Danza, Porro evidencia que su arquitectura “trata de decir, no es abstracta”, lo que Eliana Cárdenas valora como la conjunción del simbolismo de la arquitectura de las décadas de 1950 y 1960 con tendencias internacionales, donde lo tropical, la africanía cubana y la sensualidad tienen papeles protagonistas. En Artes plásticas la simbiosis entre interior y exterior se logra con un patio central y galerías reinterpretadas de la arquitectura tradicional cubana. Con la bóveda catalana como elemento formal, portante y expresivo, Porro logra grandes espacios cubiertos por formas redondeadas que, junto con la fuente en forma de papaya, se asocian con lo sensual, metáfora de los senos y la vulva de una mujer.

R. Porro, Escuela de Danza Moderna.

Según Ricardo Porro, el plan general de Danza Moderna rememora un golpe de gran impacto sobre un cristal, metáfora de la repercusión de la Revolución cubana. De nuevo logra la continuidad con galerías, reinterpretación de los portales públicos corridos característicos de La Habana y elemento conductor del desplazamiento por la Escuela. En el cuidado de todos los detalles, Porro hace gala de su convicción de que “arquitectura no solo es forma sino contenido”.

V. Garatti, Escuela de Ballet.

La Escuela de Ballet, de Garatti, muestra la continuidad e integración con el entorno que el proyecto general impone. En la Escuela de Música concibe la continuidad con una “cinta” cóncava-convexa, referencia visual al contrapunto de la música cubana, única parte construida del proyecto que, junto con la Escuela de Artes escénicas de Gottardi, están en proceso de culminación. Gottardi plantea que, pasados veinte años de los proyectos originales, tanto él como el teatro han cambiado; Garatti defiende culminar las obras como fueron concebidas y Porro, más conciliador, enfoca la restauración-terminación con el celo de un padre con un hijo en la “curación” de las dolencias provocadas por el tiempo.

TRANSFORMANDO EL TERRITORIO 

Para acortar diferencias entre la capital del país y las zonas rurales, surgen en 1959 el Grupo de Comunidades Campesinas y el Departamento de Planificación Física, y proliferan los proyectos y la construcción de comunidades vinculadas a los planes de desarrollo agropecuario. Se aprecia una diversidad de tipologías de la vivienda y nuevos servicios comunitarios urbanos, algunos desacertados como el sobredimensionado supermercado, un eufemismo de la tradicional tienda del pueblo.

En la tipología habitacional destaca el Sistema Novoa, con alto grado de prefabricación y autoconstrucción dada la maniobrabilidad de sus elementos. Hermanos Saíz (Novoa, 1960), El Rosario (A. Robaina, 1960) y El Roncada (F. Martínez, 1961) son comunidades campesinas en Pinar del Río que reflejan el interés por el  tema de la vivienda. En la capital los primeros esfuerzos se dirigen a la eliminación de barrios insalubres, inicio del camino hacía la industrialización. Los proyectos resultaron ejercicios de diseño urbano, unos más exitosos que otros pero polémicos todos, y buscaron soluciones no convencionales.

J. Novoa, Los Pinos, Pinar del Río, 1962.

Destacan el conjunto en forma de estrella de Los Pinos (Novoa, 1962) en Pinar del Río, la Unidad de Tallapiedra (Habana Vieja, 1961-1962) y La Campana en Manicaragua (Las Villas, 1962), las dos últimas de Salinas, que rompen con la linealidad, el ángulo recto y la cuadrícula urbana tradicional. El Sistema Multiflex modular de Salinas es una estructura hongo, con losa de hormigón y paneles ligeros para los cierres verticales con un mobiliario flexible, diseñado por Duverger y Togores.

F. Salinas, Sistema Multiflex. Muebles: T. Muñiz, H. Duverger, R. Togores.

PREFABRICACIÓN Y TIPIFICACIÓN DE LA VIVIENDA

El impacto del congreso de la UIA en La Habana y la devastación del oriente del país por el ciclón Flora en 1963 determinaron el paso hacia la industrialización de la construcción de viviendas. Aparece el sistema prefabricado Gran Panel, que cambia la imagen de las zonas rurales donde el Distrito José Martí en Santiago de Cuba es una solución lastrada, como otros casos, por el recorrido de la grúa.

J. Dean, E. Azze et al., Distrito José Martí, Santiago de Cuba, 1964/67.

Las aportaciones formales, funcionales y constructivas del edificio de 17 plantas (A. Quintana, A. Rodríguez y otros, 1967) en el Vedado habanero, con el uso de forma experimental de un sistema de moldes deslizantes, quedaron como un hecho aislado. Las Terrazas de Cayajabo (M. Girona, O. Cienfuegos y otros, 1968) es un ejemplo de valor en una zona rural que, con el Sistema Novoa, logra con éxito adaptarse e integrarse a la topografía y al paisaje del lugar.

M. Girona, O. Cienfuegos, Las Terrazas, 1968.

En la década de 1970 el uso y abuso de la industrialización y la tipificación no permite distinguir un conjunto de otro. El paradigma negativo es la urbanización de Alamar, la cual, aunque combina sistemas totalmente prefabricados con otros artesanales o semiprefabricados, se caracteriza por el bloque racionalista de densidad media con edificios altos que rompen visualmente la monotonía del conjunto pero sin aportes estético-formales ni en lo edilicio ni en lo urbano.

PROYECTOS Y CONSTRUCCIONES ESCOLARES. ARQUITECTURA PARA LA SALUD.

Desde 1959, proyectos y construcciones escolares están en el proceso de transformación del territorio. Centros escolares y escuelas secundarias básicas proliferan en el país, donde el prefabricado no impide amagos para expresiones formales valiosas usando diferentes tipos de cubiertas.

Foto: Archivo R. TogoresM. Ponce, A. Robaina, Escuela rural hexagonal,Rancho Boyeros, 1960.
F. Salinas, Escuela de Mecanización Agrícola, 1962-1963.

La escuela rural hexagonal en Rancho Boyeros (M. Ponce y A. Robaina, 1960) y la Escuela de Mecanización Agrícola (Salinas, 1962-1963) tienen gran fuerza expresiva, con un espacio central dentro del conjunto, y la estructura paraboloide de la Escuela de Medicina de Santiago (R. Tascón, 1964) permite gran flexibilidad espacial.

R. Tascón, Escuela de Medicina, Santiago de Cuba. Foto: Arquitectura/Cuba.
H. Alonso, F. Salinas, Ciudad Universitaria J. A. Echeverría.

La Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría (CUJAE) (Salinas, 1961-1964)1, respuesta al boom de matriculaciones, tiene una articulación casi perfecta entre todos los bloques; por todo el complejo se circula por espacios semiabiertos que crean a escala humana un ambiente y sensación agradables. Aparecen en los campus las Residencias estudiantiles (Universidad de Oriente, Sáenz, Cancio, Gutiérrez y Sarille, 1964-1966) y otras instalaciones.

© Archivo Arq. Reinaldo TogoresR. Togores, Vocacional Máximo Gómez, Camagüey, 1976.

En los 70, con el uso extensivo del Sistema Girón, aparecen en todo el país escuelas secundarias básicas, vocacionales y formadoras de maestros, que identifican como icono este programa. El ingenio y la creatividad logran ocasionalmente romper con la repetición usando juegos volumétrícos como en la Escuela Vocacional Máximo Gómez (Togores)2, usando el color como en la Escuela Volodia (Duverger) y con patios interiores, parques y galerías como portadores de la diversidad.

H. Duverger, Escuela Volodia.

La arquitectura para la salud también se relaciona con el Sistema Girón, aunque otros sistemas constructivos permitieron expresiones formales diferentes, logradas en el Hospital Pediátrico de Marianao (1989), el Centro de Inmunoensayo (Garrudo, 1987) y el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (R. Moro, 1986).

R. Moro, Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

INSTALACIONES DEPORTIVAS, CULTURALES Y RECREATIVAS

J. Campos, Pabellón Cuba.

Desde un inicio surgen proyectos para completar la infraestructura social con complejos turísticos como Playa Mégano (Alonso y otros, 1960); el Centro Polideportivo José Martí (Buigas, 1960); el centro de exposiciones Pabellón Cuba (J. Campos, 1963) y la Heladería Coppelia (Girona, 1966).

M. Girona, Heladería Coppelia.

Walter Betancourt destaca en el oriente cubano, con gran influencia de Wright y elementos de la cultura cubana, con el uso de estructuras abiertas y un esmerado cuidado de los detalles, según Eliana Cárdenas. La Casa de la Cultura en Velasco (1964-1988), terminada póstumamente, es su obra cumbre.

W. Betancourt, Casa de la Cultura, Velasco.

En la periferia habanera aparecen obras para la recreación. El Jardín Botánico Nacional (Lápidus, 1870-1985) y el Parque Lenin (Quintana) destacan por la diversidad de edificios, espacios construidos y abiertos, donde el Restaurante Las Ruinas (Galván, 1969-1972) es un icono por su integración en la naturaleza del lugar.

J. Galván, Restaurante Las Ruinas.

El desarrollo científico alcanzado justifica promover el país como lugar de encuentros. El Palacio de las Convenciones de La Habana (A. Quintana, 1979) y Expo Cuba (H. Ramírez, 1989) son ejemplos emblemáticos que dan una nueva imagen a la periferia de la ciudad.

A. Quintana, Palacio de las Convenciones.
H. Ramírez, Expo Cuba.

EL IMPACTO DE LOS 80 

La Generación de los 80 de las artes plásticas coincide con jóvenes arquitectos que, animados por la creación de la Unión de Arquitectos e Ingenieros como espacio alternativo de debates más amplios, valoran críticamente lo acontecido y lo reflejan, en 1988, en la exposición “Arquitectura Joven Cubana”.

H. Rorick, S. Gomila, Las Arboledas.

Las Arboledas es el primer conjunto con reciclaje de aguas y de materias orgánicas donde se respeta el verde existente en el lugar. Los concursos para las casas-consultorio del médico de familia permiten llenar espacios vacíos y cambiar la imagen de la ciudad con una nueva fuerza expresiva.

R. Caballero, Villa de los Juegos Panamericanos, 1991

La Villa de los Juegos Panamericanos de 1991 (R. Caballero) es hoy un conjunto habitacional que rompe con todos los esquemas racionalistas urbanos y recrea la estructura de la manzana tradicional con un paseo central a todo lo largo de la urbanización. La riqueza expresiva del conjunto se debe a la libertad creativa de los proyectistas con la única premisa de respetar la manzana. En Nuevo Miramar (1991), Salinas aplica esquemas urbanos que acaban con la cuadrícula tradicional, proyecto inconcluso por su fallecimiento en 1992.

ARQUITECTURA CUBANA DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

Eliana Cárdenas plantea críticamente recuperar la “arquitectura playera” en contraposición a los grandes complejos hoteleros e instalaciones turísticas que han proliferado en zonas de playa, y respetar la línea de costa, frontera ecológica, propia de una isla larga y estrecha.

R. González-Romero, Hotel Novotel, 1990.

Clasifica la arquitectura hotelera de ciudad de modelos internacionales comerciales sin grandes aportes fuera de sus cánones, como se aprecia en el Novotel (González Romero, 1990) y en el Meliá Habana (A. García, 1994).

Con el acerbo de las propuestas de transformación urbana del Distrito José Martí, la Terminal de Vuelos Ejecutivos (1987), el Hotel Santiago (1991) y la Terminal de Ferrocarriles (1997), realizadas en Santiago de Cuba, llegan obras valiosas de José Choy y de Julia León y su equipo, donde participan arquitectos jóvenes.

J. Choy, J. León, Terminal de Ferrocarriles, Santiago de Cuba, 1997.

En la ampliación del Banco Financiero Internacional (2001), obra del Movimiento Moderno cubano, crean una envolvente usando el módulo original y la integran con el edificio existente, aunque retirada a un segundo plano para respetar la expresión de lo ya construido. En el Anexo al Hotel Parque Central (2004-2010) se respeta la expresión formal y estructural de la columnata, típica imagen del entorno, y en el proyecto del Complejo Residencial Trotcha (2008), no construido, se incorporan elementos de expresión arbórea que aparecen en otras obras.

En el Salón de Arquitectura Cubana 2009, arquitectos jóvenes presentan los conjuntos de Viviendas en Calle Real en Santa Clara (A. Llerena, M. Batista, E. Glez-Camero, 2009) y en Ciego de Ávila (H. Hernández, R. Blasco 2009) y el Teatro de Nuevitas (0. Vasallo y otros, 2009), proyectos en los que se aprecia la búsqueda de nuevas soluciones y expresiones formales pero limitadas por las condiciones materiales.

A. Lescay, J. Choy, Plaza Antonio Maceo, Santiago de Cuba, 1991.

La arquitectura memorial también tiene su espacio. Obras como el Parque de los Mártires Universitarios (M. Coyula, S. Domínguez, E. Escobar, 1965), el Monumento a Antonio Maceo en El Cacahual (Salinas, 1983), el Memorial Che Guevara en Santa Clara (J. Cao y otros, 1988) y la Plaza Antonio Maceo en Santiago de Cuba (Choy; escultor: Lescay, 1991), rompen con el esquema tradicional de lo escultórico monumental. En un esfuerzo expresivo, se unen varias manifestaciones en espacios concebidos para disímiles propósitos, donde la exaltación la puede aportar una escultura o elementos alegóricos de carácter más abstracto.

Concluye la presentación con el Centro de estudios Che Guevara (Choy, 2008), donde no se cambia lo existente, solo se adicionan elementos que destacan, significan e identifican al inmueble dentro del contexto. El acceso al centro se señaliza con elementos que simulan una arboleda mientras que con sobriedad se le identifica con la simbólica firma del Ché y el nombre de la institución.

Este recorrido por la arquitectura cubana permitiría afirmar que, a pesar de las difíciles condiciones económicas y las extremas dificultades para el desarrollo y el mantenimiento de la arquitectura, ésta actúa, en palabras de Octavio Paz, como “testigo ínsobornable de la historia, porque no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él (...) una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones”.