Arquitectura y Diseño.


Foto: Enrique de la Uz

En 2016 se cumplieron 45 años de mi dedicación a la enseñanza. Esta dedicación ha sido paralela a mi ejercicio profesional como arquitecto y diseñador. Hasta 1992, lo hice en mi país de origen, Cuba. Las cosas no fueron fáciles en virtud de las dificultades que atravesamos desde las transformaciones políticas que tuvieron lugar en 1959.

Pero a partir de estas dificultades he aprendido muchas lecciones valiosas. La importancia de un objetivo claramente definido. Cómo contagiar nuestro entusiasmo en el entorno de nuestro equipo de trabajo. Y cómo encontrar los atajos necesarios para evadir a la omnipresente burocracia, siempre dispuesta a prevenir lo inusitado.

El ejercer como arquitecto en activo y al mismo tiempo como maestro hizo posible tanto comprobar en la práctica las teorías expuestas en clase, como proponer en clase problemas inspirados en el desarrollo de mis proyectos, una experiencia enriquecedora para todos nosotros.

Algunos de las edificaciones escolares que diseñé y construí durante los años setenta han ganado un amplio reconocimiento,en especial la Escuela Vocacional de la provincia de Camagüey, una de las 186 obras cubanas del Movimiento Moderno que en 2010 se ampararon legalmente al incluirlas en el Registro de los Monumentos Nacionales y Locales de Cuba.

Entre otras obras merece mencionarse el monumento a José Martí, héroe nacional de Cuba que se erigió en Roma en 1988.

Residente en España desde 1992, ocupé una posición académica en el Departamento de Ingeniería Geográfica y Técnicas de Expresión Gráfica de la Universidad de Cantabria. Aquí me concentré en la investigación sobre Geometría Computacional aplicada al diseño de Estructuras Espaciales, siendo éste el tema de mi Tesis de Doctorado en 2003. Entre mis publicaciones durante este período se encuentra un libro sobre programación para Diseño Asistido por Computador publicado por McGraw-Hill.

Algunas referencias bibliográficas a mi obra construida:
 2011 Eduardo Luis Rodriguez, ed. La Arquitectura del Movimiento Moderno. Selección de Obras del Registro Nacional. Ediciones Unión, Colección Arquitectura y Ciudad, La Habana, páginas 206, 220, 221.
 2009 H. Duverger, ed. Guía de arquitectura y paisaje de Camagüey y Ciego de Ávila (Cuba). Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio/Cooperación Internacional. Junta de Andalucía, página 155.
 2005 Roberto Segre. Tres décadas de reflexiones sobre el hábitat latinoamericano. U. Nacional de Colombia, páginas 1986, 2042, 2044, 2053.
 2004 Jean-Paul Midant, ed. Diccionario Akal de la arquitectura del siglo XX. Ediciones AKAL, página 226.
 1998 Leslie Bethell. A cultural history of Latin America: literature, music, and the visual arts in the 19th and 20th centuries. Cambridge University Press, página 376.
 1985 Damián Bayón, Aracy A. Amaral. Arte moderno en América Latina. Taurus, página 40.
  Roberto Segre, Rafael López Rangel.  Architettura e territorio nell’America latina. Electa, páginas 290-291.

2017: C. Sánchez, Viajar en el tiempo con "El Museo de las Máquinas"

publicado a la‎(s)‎ 22 abr. 2017 14:54 por Reinaldo Togores Fernández   [ actualizado el 23 dic. 2017 11:06 ]

por Carolina Sánchez Abella English Version
Desde el pasado viernes 31 de marzo (2017) se encuentra en exhibición, en el Taller de Los Carpinteros, El Museo de las Máquinas, exposición surgida como resultado del trabajo curatorial de Abel González Fernández. Esta trae a la luz la obra de un grupo de jóvenes arquitectos y diseñadores cubanos y extranjeros, que en la Cuba de los años sesenta y setenta, crearon proyectos destinados a satisfacer las necesidades del momento en las áreas de arquitectura, diseño de interiores y mobiliario. Los productos de aquél entonces en los mencionados campos son buenos representantes de su tiempo, portadores de su espíritu, de aquellos años estimulados por nuevos paradigmas, cuando objetos y edificios constituían parte del caudal simbólico de los programas sociales de la Revolución. Se hace así indispensable la presencia  en esta muestra de los nombres de Roberto Gottardi, Sergio Baroni, Rodolfo Fernández Suárez, Vittorio Garatti, Walter Betancourt, Joaquín Galván, Antonio Quintana, Eva Björklund, Gonzalo Córdoba, María Teresa Muñiz, Reinaldo Togores, Antonio Quintana, Iván Espín, Heriberto Duverger, Hugo D´Acosta y Mercedes Álvarez.

Si bien puede pensarse que en la Cuba de entonces el bien de uso era más estimado que la calidad estética para abastecer obras de uso social, dígase hospitales, escuelas, círculos infantiles y otras individuales, o sea, las viviendas, los creadores no permitieron que tal requerimiento apagase la esencia del diseño y no apartaron a un lado la calidad estética. La utilización de tecnologías y materiales disponibles fueron entonces notables  prioridades, aunque también eran consideradas otras premisas,  como la preferencia por lo artesanal y la transmisión de valores culturales propios del país.

Esta atinada idea curatorial, devela espacios ocultos que necesitan ser promovidos,  nos transmite las circunstancias de aquél entonces y la energía de aquellos innovadores de un modo totalmente coherente. La mayoría de las propuestas expuestas no recibieron la atención merecida en el momento de su creación, a pesar de ser realizadas de acuerdo a las exigencias que les dieron origen. Tales requerimientos resultan no ser muy diferentes de los actuales, por lo cual mantienen una validez que quizás, desde su silencio inmóvil, pide ser retomada. Ejemplo que ilustra estas pautas es el sillón de tubos de aluminio y cordones plásticos de Reinaldo Togores, un tipo de mobiliario retomado fuera y dentro de Cuba, aunque no se quedan atrás otras notables piezas realizadas en plywood, textiles y madera. La presencia de algunos de  los objetos  en el espacio es gracias a las reproducciones  realizadas por Luis Ramírez y Zelma González.

Algo singular en la exposición es la vinculación entre arte y diseño. Crear adecuadamente esa concordancia sin quedar en un nivel visual y superficial puede parecer ardua tarea,  pero en este caso se llegó a la sincronía gracias a la adecuada selección curatorial de las obras artísticas. La participación de estas crea un mapa reflexivo en este llamado museo. Las fotografías y dibujos por parte de Leandro Feal y Renier Quer (Requer) crean una instalación que juega con las formas plásticas de los productos de diseño, realizan una instalación documentativa y su propia reconstrucción de la memoria. La intervenciones de Hamlet Lavastida sobre las paredes resultan oportunas visualmente por su acercamiento a un principio básico de diseño, la repetición de un módulo creador de un efecto óptico atractivo. No obstante, además de aproximarse a la época mediante ciertas figuras reconocibles, entre ellas el Pabellón de Montreal que representó a Cuba en esta ciudad en 1967, la reproducción del motivo lleva a otros niveles de interpretación relacionados con la reproducción no solo de objetos, sino de modos de pensamiento. Fuera de esta generación de jóvenes artistas se presenta a Raúl Martínez, un embajador transmisor del espíritu de la época. Las lecturas se enriquecen, pero siempre adjuntas a la idea curatorial general.

Sugerente hecho es que en una habitación se encuentre un vídeo documental de los progresos constructivos de entonces, la muestra del pasado en una manifestación verídica que transmite el interés de un sistema ideológico, mientras, en la sala contigua, se presenta un vídeo de Rigoberto Díaz, que documenta su intervención en la casa  modular de Mercedes Álvarez y Hugo D’Acosta. El joven  artista realiza aquí algo característico de su trabajo, se trata de la utilización de sustancias a modo de transportadoras de significados. Manipula el espacio existente, en este caso un interesante prototipo de vivienda para producción masiva notable por su diseño, pero que se encuentra en total abandono. No obstante, el autor no afecta la forma física del lugar, pues cubre todo el local con plástico y realiza las acciones sobre los gases del interior, los transforma, traslada y crea atención sobre la desfuncionalización, abandono y desvalorización. De este modo, se vale de la información otorgada por el espacio en sí, o sea, ideología, intereses, necesidades de una época y desplazamiento de intereses.

Esta exposición es algo que la pasada Bienal de Diseño hubiera necesitado, el acercamiento a un diseño cubano con mucho que ofrecer. El título de la muestra bien la presenta como un museo, lugar lleno de piezas con un aura especial, partes de aquella máquina perfectamente elabora para cumplir un proyecto social. Sobre todo se hace palpable  un constante diálogo entre pasado y presente, la invitación a adentrarse en ambientes pretéritos, cuestionarse lo inmediato. Después de todo, las modas vuelven, especialmente las efectivas y así la historia lo ha demostrado.

Carolina Sánchez Abella abril 25, 2017

(La Habana, 1990). Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Actualmente trabaja como especialista en la Fundación Ludwig de Cuba. Ha colaborado con la revista digital Esquife y el blog de Art-OnCuba.

María Teresa Muñiz y Reinaldo Togores con Luis Ramírez, autor de las reproducciones incluídas en la muestra en su taller de La Habana.
Eva Björklund con Luis Ramírez en la inauguración de la muestra.

R. Togores, La Roja, 1970.
T. Muñiz, Esferas, 1970.
H. Duverger, Yabyum, 1970.

1976: La Escuela Vocacional "Máximo Gómez" en Camagüey.

publicado a la‎(s)‎ 15 abr. 2015 7:26 por Reinaldo Togores Fernández   [ actualizado el 12 feb. 2017 8:04 ]

Esta fue uno de las obras mas destacadas del plan de escuelas desarrollado en Cuba durante la década de 1970. Se trata de un internado para 2500 alumnos que incluía la enseñanza secundaria básica y el preuniversitario. Estos alumnos eran seleccionados entre los mejores expedientes de la enseñanza primaria de la provincia. En su inauguración en septiembre de 1976 el entonces presidente -Fidel Castro- la calificó como "la mejor escuela de Cuba".
Esta es una de las 186 obras cubanas del Movimiento Moderno que en 2010 se ampararon legalmente al incluirlas en el Registro de los Monumentos Nacionales y Locales.


Galería de Fotos:

1963: La Biblioteca "Enrique José Varona", Marianao.

publicado a la‎(s)‎ 22 nov. 2013 8:22 por Reinaldo Togores Fernández   [ actualizado el 15 mar. 2016 11:19 ]

Aún siendo estudiante de Arquitectura, participé en el año 1963 -junto a mi compañero de estudios Arnaldo Sicila- en el proyecto de la Bibioteca Municipal de Marianao.

Reproduzco aquí las entradas que a esta obra dedicó en su blog un joven arquitecto cubano que escribe bajo el seudónimo de Arq. Cheo Malanga.

Sirva esto de homenaje al amigo Sicilia, fallecido hace algunos años.



2006: Alternativas Geométricas de Diseño para Estructuras Espaciales.

publicado a la‎(s)‎ 12 abr. 2011 11:48 por Reinaldo Togores Fernández   [ actualizado el 22 abr. 2016 18:26 ]

Los procedimientos clásicos para el diseño de este tipo de estructuras recurren a la subdivisión de una cara del poliedro elegido como base (usualmente el icosaedro) y la proyección gnomónica de la partición resultante sobre la esfera, propagando las caras así generadas al resto de la esfera mediante operaciones de simetría.
El procedimiento alternativo desarrollado en el Grupo Investigador de Expresión Gráfica en la Ingeniería y Diseño Asistido por Computador (EGICAD) de la Universidad de Cantabria, parte de una nube de puntos sobre el plano z=1 que se traslada a la esfera de radio = 1/2 mediante una proyección estereográfica.
Así el plano representa a la esfera en su totalidad. La obtención de otras superficies cuádricas resulta de aplicar a los puntos proyectados sobre esferas de distinto radio una transformación proyectiva.

Este trabajo se preparó para la XIII Convención Científica de Ingeniería y Arquitectura (CCIA 13) celebrada en La Habana del 28/11/2006 al 1/12/2006. Lo dedico a la memoria de mi compañero, el desaparecido profesor de la Facultad de Arquitectura habanera Elmer López de León, por su labor en la promoción del estudio de la Simetría como herramienta para el diseño arquitectónico.
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Mallas Espaciales de Panel

En esta misma línea de investigación se han presentado otros trabajos desde 2002. Este es el poster para la ponencia al XIV Congreso Internacional de Ingeniería Gráfica que tuvo lugar en la Universidad de Cantabria (Santander, España en junio de 2002)

1991: Reflexiones sobre Arquitectura.

publicado a la‎(s)‎ 14 mar. 2011 10:12 por Reinaldo Togores Fernández   [ actualizado el 11 jul. 2017 16:16 ]

Este trabajo fue leído el 26 de abril de 1991 en el ciclo de conferencias organizado con motivo de la creación de la Sección de Diseño Ambiental de la Asociación de Artistas Plásticos que forma parte de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Es importante poner este escrito en su contexto temporal. Nuestra acción como arquitecto y diseñador siempre se caracterizó por el rechazo a lo que Joaquín Rallo definió como la 'tendencia pragmática, positivista, tecnocrática, seudoracionalista, sin mayor base conceptual o intencionalidad estética,' que desde principios de los '60 dominó en la industria cubana de la construcción.
Esta tendencia se apoyaba en las tecnologías de prefabricación pesada de la época de Jruschov financiadas por la URSS. Pero ya en 1991 se vislumbraba el fin de todo aquello. Los tratados comerciales firmados a fines de 1990 acabaron con los precios inflados que los soviéticos pagaban por el azúcar cubano. Y el 26 de diciembre de 1991, justo al cumplirse ocho meses de leído este trabajo desapareció formalmente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Ese futuro ya entonces previsible nos llevó a concluir afirmando que:
La economía puede obligarnos a soluciones muy alejadas del drama de las 'altas tecnologías' transformadoras del entorno. Sobre todo hoy, que despertamos a la dura realidad para comprender que no es posible continuar con el despilfarro de recursos que ellas implican. Se trata del acero, del cemento, del combustible, de los equipos y piezas de repuesto que, o ya no podemos seguir importando o que pudiéramos emplear con más provecho en otros empeños. Dando la espalda a los viejos mitos ya desacreditados se hace necesario redescubrir nuestro único recurso siempre renovado: la voluntad de trabajo de nuestros hombres y mujeres. Voluntad que hallará su camino en la solución otra. La que se imponga como hecho cultural significativo no obstante el uso de los mismos materiales, padeciendo las mismas escaseces y a contramano de toda una misma jerarquía burocrática, siempre dispuesta a prevenir lo inusitado.
Dibujo de Rafael Fornés                    

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